
Carmen Tórtola Valencia
(Sevilla, 18 de junio de 1882 – †Barcelona
, 15 de marzo de 1955) De padre
catalán (Florenç Tórtola Ferrer) y madre andaluza
(Georgina Valencia Valenzuela), cuando tenía tres años su familia emigró a Londres.
Sus padres murieron en Oaxaca, México, en 1891 y 1894
respectivamente. Se ha especulado mucho sobre su misterioso origen; según
algunos era una bastarda de la familia real española, según otros era hija de
un noble inglés. En su libro Tórtola Valencia and Her Times (1982), Odelot Sobrac, uno de sus primeros biógrafos, afirma que
desarrolló un estilo propio que expresaba la emoción con el movimiento y se
inspiró al parecer en Isadora Duncan.
Especialista
en danzas
orientales, se interesó sobre todo por las danzas africanas, árabes e indias,
que reinterpretó a su modo, investigando en todo tipo de bibliotecas; en cierto
sentido llevó la antropología a la danza; su versatilidad como
bailarina quedó sin embargo probada a lo largo de su
vida. Su fama trascendió los límites profesionales a causa de sus innumerables
amantes (gobernantes y escritores de renombre), por su belleza andaluza de ojos
verdes (fue considerada una de las mujeres más bellas de Europa) y por sus
extensos conocimientos fruto de sus numerosos viajes y su pasión por la vida.
Su primera aparición pública fue en 1908 en el Gaity Theatre de Londres como parte del espectáculo Habana.
Ese mismo año
fue invitada a bailar en el Wintergarten alemán y en
el Folies Bergère de París.
Allí fue denominada «
En 1916 Tórtola fue
caricaturizada por el humorista catalán Papitu como otra Mata Hari. Fue sin embargo su arte más bien apreciado
por los intelectuales que por la gran masa del público: Jacinto
Benavente, Ramón Pérez de Ayala, Miquel dels Sants Oliver, Pío Baroja,
Ramón María del Valle-Inclán.
Emilia Pardo Bazán
dijo de ella que era la personificación del Oriente y la reencarnación de Salomé. Tórtola Fue una artista ecléctica y
polifacética. En 1917 actuó en los filmes Pasionaria y el Pacto de
lágrimas, dirigidos por José María Cortina. Viajó a Nueva York para actuar en el Century Theatre.
En 1920
Su
independencia y vida desenvuelta fue sentida como una amenaza para los valores
tradicionales de la sociedad española. Fue una pionera de la liberación de la
mujer, como Isadora Duncan, Virginia Woolf o Sarah Bernhardt. Era
budista y vegetariana y abogó por la abolición del corsé que impedía el libre
movimiento femenino. Aunque tuvo numerosos amantes masculinos, sobre todo
intelectuales, vivió la mayor parte de su vida con una mujer, Ángeles Magret Vilá; adoptó una hija y fue morfinómana. Quizá
por ello defendió a capa y espada su intimidad y se destila de sus orígenes
cierto misterio. Actuó también en Venezuela,
Bolivia
y Cuba
y decidió abandonar la danza el 23 de
noviembre de 1930
en Guayaquil,
Ecuador.
En 1931
se declaró republicana catalana y marchó a Barcelona
con Ángeles. Dedicó los últimos años de su vida a coleccionar grabados y
estampas y se inició en el budismo. Murió el 15 de marzo
de 1955
en su casa de Sarrià y está enterrada en el
cementerio de Poblenou de Barcelona.
Creó
Su contribución al arte de la danza consistió en una
sensibilidad y orientación estética que ponían de manifiesto la sensualidad del
cuerpo. La danza moderna, calificada entonces de irreverente por natural,
respondía a sus ideales modernistas empapados de filosofías orientales.

Carmen
Tórtola Valencia inició su carrera en Londres como una componente más de la
inmensa pléyade de artistas que, en
Aprendió
seis lenguas así como música, danza, y dibujo. En 1908, debutó en el Gaiety Theater de Londres con el
musical Havana, donde se presentó como
Las
giras se sucedían y su popularidad llegó a cotas muy altas cuando, en 1915,
hizo una corta incursión en el cine como protagonista de Pasionaria y Pacto de
lágrimas. Es más, consiguió entrar en la mayoría de hogares españoles cuando
prestó su imagen para la popular Maja que preside los envases de la línea
homónima de la casa Myrurgia.
Sólo
Posiblemente
para cubrir las apariencias, en 1942, Tórtola la adoptó legalmente como hija y
a ella encomendó que, a su muerte, su legado fuera depositado, como así se
hizo, en el Museo del Teatro, actual Institut del Teatre, de Barcelona. .... Recorrieron el mundo,
compartieron un verdadero hogar y, desde entonces, no se separaron jamás. En
sus brazos y a causa de una insuficiencia cardíaca,
murió Tórtola el 13 de marzo de 1955. Refugiada en su casa de Barcelona, vivió
su época más serena dedicada a la pintura y al coleccionismo, entre
antigüedades, cuadros y álbumes de sellos, y el recuerdo omnipresente de su
triunfo escénico. Culta, refinada, libre y ególatra. Prodigiosa en el escenario
y celosa de su intimidad....
Mujer polémica y contradictoria de encontradas
biografías
Repertorio coreográfico
“Salomé”, con música de Richard Strauss
“Danza mora” con música de Ruperto Chapí
“La mariposa” con música de Chopin
“Danza china” con música de A. Kastalsky
“La serpiente” con música de Leo Delibes
“Romance” con música de A. Rubistein
“Muerte de Aase” y
“Canción de Solvein” ambas con música del Peer Gynt de Griev
“Minuetto” con
música de Godard
“Danza árabe” del Cascanueces de Tchaicovsky
“Rektah” con música
de Leo Delibes
“Danza del incienso” con música de Bucalossi
“Capricho árabe” con música de Tárrega
“Bacanal” con música de Rubistein
“La tirana” con música de Aroca
“Recuerdos ibéricos” con música de Aroca
“La gitana de los pies descalzos”con
música de Saint-Saëns
“Minuetto” con
música de Paderevsky
“Serenata a Pierrot” con música de Toselli
LIBROS: TORTOLA VALENCIA - Entre sedas y
perfumes
Tórtola Valencia (1882-1955). La española
Carmen Tórtola Valencia fue considerada una de las mujeres más bellas de
occidente. Fue nombrada en 1912 socia de honor y profesora estética del Gran
Teatro del Arte de Munich. Tórtola aportaba una sensibilidad y orientación
estética que ponían de manifiesto la sensualidad del cuerpo. La danza moderna,
calificada entonces de irreverente por natural, respondía a sus ideales
modernistas empapados de filosofías orientales.
La leyenda de la bailarina
Tórtola Valencia renace en una biografía
Tórtola Valencia rompió
moldes dentro y fuera de los escenarios
TRINIDAD DE LEÓN-SOTELO
MADRID. Una mujer hermosa, si es inteligente y, por tanto, no se alimenta sólo
de narcisismo, sabe que el don de la belleza vale menos si no se acompaña de
cierto misterio. Tórtola Valencia lo supo y lo fomentó. Tejió su vida entre la
ficción y la realidad y así logró hacer real la frase de Eugenio D´Ors: «Sólo hay una manera de defenderse del olvido: crear
una leyenda». Ella forjó la suya. Pero los mitos pueden caer en el olvido, eso
sí, para resucitar antes o después.
Danzarina, coreógrafa, figurinista y pintora (hizo múltiples exposiciones),
obtuvo un gran triunfo en Europa y América. Su rostro y su figura quedaron
inmortalizados, además de por grandes pintores como Ignacio Zuloaga,
por los carteles promocionales de los perfumes y las
sales de baño Maja, de la firma Myrurgia. La mujer de
enormes ojos negros, de peineta y mantilla, que luce un airoso vestido rojo y
sostiene un gran abanico es aquella Carmen que redujo su nombre artístico a sus
dos apellidos. De su sentido de la libertad da idea el hecho de que se negara a
llevar corsé porque «era la cárcel de los encantos femeninos». Esta sevillana dio la vuelta al mundo entre aplausos y bravos,
aunque hay que consignar que en el teatro Romea, de Madrid, en 1911, tuvo un
fracaso de los que hacen época. Sin embargo, tiempo antes había sido recibida
en Barcelona entre clamores, de modo que no tiene nada de extraño que al
plantearse su retirada de la escena, eligiera esa ciudad para vivir.
Tres años después de su nacimiento, sus padres dejan Sevilla por Londres.
Buscando mejor fortuna se trasladaron a Oaxaca (México), y dejaron a la niña al
cuidado de una familia de la alta burguesía inglesa, lo que explica su
excelente preparación. Pero lo bueno no suele durar mucho -claro que en
ocasiones un grave problema se torna en la creación de una existencia nueva-.
Éste fue el caso de Tórtola que, ante la ruina de su tutor, conoce bien la
miseria. Éste es un momento crucial en su vida, porque en vez de darle el sí a
un noble inglés se inclina por una vida independiente. Su debut como bailarina
fue en Londres en 1908. Un periodista escribió: «Se trata de una bella señorita
que danza con vivacidad y delicadeza». Era una total desconocida que no perdió
tiempo en forjar su leyenda. Se dijo sobrina de Goya e hija de un aristócrata
español, entre otras ficciones. Algún tiempo después fue una mezcla de vestal
que jugaba con lo clásico, lo lascivo y lo oriental. Ni que decir tiene que fue
tachada de inmoral, claro que la moral victoriana había pasado a mejor vida.
Tórtola tuvo como referentes a
Supo romper moldes y aunque hablaba de innumerables hombres en su vida, parece
que fueron dos: el archiduque Francisco José de Baviera, a quien conoció en
1908, y Antonio de Hoyos y Vinent, marqués de Vinent, con quien llegó a hablarse de boda en 1927. Un año
después se desmintió el enlace. En realidad, del marqués siempre se dijo que
era homosexual y esa condición, unida a ideas izquierdistas, lo llevó a la
cárcel al finalizar la guerra civil, encierro que le costó la vida. También se
habló de ambigüedad con respecto a la vida sexual de Carmen. En 1928 conoce a
Ángeles Magret-Vilá. Desde
entonces hasta la muerte de Tórtola nada las separó. En 1930, Ángeles enferma
gravemente y la bailarina de los pies descalzos promete solemnemente que, si
sana, dejará de bailar. Ese año bailó por última vez en Quito.
En Barcelona, ambas mujeres comienzan una nueva vida. Carmen se inicia en el
gran coleccionismo, una de sus joyas, una cruz de esmeraldas, topacios, zafiros
y diamantes la donó al tesoro de
Modernismo and the Dancer, Tórtola

In his essay "The Avant-Garde in
Are the modernistas
not considered avant-garde, in the sense, according to Webster's Collegiate
Dictionary, of an intelligentsia that develops new or experimental concepts in
the arts? As a dance scholar, I will not attempt to grapple with this question
in regard to poetry, except to assert that it is possible to revisit the past
and bring new insights to the present. The past, reinvented from the
perspective of the present, may be a vantage point from which to critique the
human condition. Some would argue that the modernistas
glorified the past as an escape, and Rubén Darío, the
Nicaraguan catalyst for Spanish modernismo,
suggested as much in his preface to Prosas profanas:
In my poetry, you'll find
princesses, kings, imperial things, visions of faraway lands or invented ones.
What would you expect? I loathe the times and the age into which I had the
misfortune to be born (2).
Spanish modernismo
could be interpreted as a reaction to the malaise after the defeat of
The period known as modernismo (1880-1913) included
poets, writers, dramatists, artists and intellectuals, such as: Rubén Darío, Jacinto Benavente, Ramón Valle-Inclan, Julio Romero de Torres, Martinez
Ruiz, Silverio Lanza, Ignacio Zuloago, Anselmo Miguel
Nieto, Rafael de Penagos, Emilio Carrere, Santos Chocano, Enrique de Mesa, Ricardo Marín, Antonio Hoyos y Vinent, José (Pepe) Zamora, Pío Baroja, and
his brother Ricardo Baroja.
As in other artistic
movements, some names have stood the test of time, and others have faded into
obscurity. They were avid patrons of the cafes, particularly, the Café Levante (1904-1916). Likewise, they frequented the popular
music halls, which in
Ricardo Baroja
recounts an amusing anecdote (1906) in which Valle-Inclán
volunteered to ghost write the love letters sent by Anita Delgado to the Maharajá de Kapurtala. Valle-Inclán assumed more than a little credit among his friends
for the subsequent marriage of the lower class Andalusian
dancer to the wealthy maharaja (3). Amor y Vázquez cites several dancers, who inspired Spanish and
Latin American poets, within the modernismo
period: Cléo de Mérode, Loïe Fuller, Ruth St. Denis, Odette Valéry,
Tórtola
In 1911,
Natural dancing is the offspring of
inspiration which defies rules and convention. [It is] a series of beautiful,
poetic and rhythmic movements that are expressed spontaneously by one who
conceives the inspiration from melodious sound (5).
This statement echoes the dance
philosophies of both Isadora Duncan and Maud Allan. The rules and convention
referred to imply those of the classical ballet, which dominated Western
theatre dance for the preceding four centuries. The early modern dancers
eschewed the codified technique and spectacle of the classical ballet for
intuitive movement invention, and/or gestures and poses researched and inspired
from the artifacts of ancient and exotic cultures.
American dancers Martha Graham and Doris Humphrey rejected the appropriation of
remote civilizations in the late 1920's and early 1930's. However, in the
beginning of the 20th century, the primitive and exotic were
novel, and offered a liberated dance practice for bourgeois women, who were
still trussed up in corsets.

Differing versions of Tórtola
Following her professional
debut, as a Spanish dancer in
One of the most beautiful dancers
ever seen in
Large photographs of Tórtola
Indeed, it was a photograph (
The literati, including Luis Bello, Jacinto Benavente, Tomás Borrás, and Federico García Sanchiz wrote laudatory
essays about her artistry in the daily press. Kurro Kastañares in España Libre (
At the time of
Tórtola
has completely lost her Spanish personality in order to assimilate with the
English, but the treasure of her eyes remains; black as a sloe, profound and
amazing pupils, divine eyes of
Valencia's
artist and literati supporters organized a special performance for her at the
same Teatro Romea,(15
Dec. 1911), but this time she was sponsored by the Academy of Fine Arts, the
Circle of Fine Arts, the Ateneo of Madrid, and the
Association of Writers and Artists. Her dances were seen in a dignified
atmosphere with a string quartet playing classical selections between the dance
numbers, and three 'artistic' films were interspersed in the program, replacing
the vulgar cabaret comic and dance acts usually seen at the Romea.
Valencia performed Danza
(Chopin), Danza del incienso (Bucalossi) and Danza árabe (Tchkaikowsky). The intellectual, artistic, and social elite of
Tórtola
Edward Said's
thesis that the Oriental representations by Europeans are merely a reflection
of the subordination of the colonized by European colonizers does not address
the phenomenon of Orientalism in
The modernista
poets and writers valorized a return to the roots of
Oriental civilizations to recover knowledge based in the senses. The
recuperation of the senses included opulence, lasciviousness, and symbols of
luxury. These decadent themes were a prophetic metaphor for an impending
apocalypse and a reaction against the perceived sterility and loss of
spirituality that resulted from nineteenth century scientific rationalism and
positivism (Litvak, 201-225)
Woman is
central to the expression of Orientalism,
particularly in Spanish language poetry and literature, which foregrounds the
archetypal attributes of irrationality and mystery personified by priestesses,
pagan temptresses, sorceresses, and assassins (8). The match between Tórtola
It was in this Spanish language
context of Orientalism that the modernistas
elevated Tórtola
Tórtola:
tú eres el símbolo de la belleza única. Antes de conocerte yo te había visto
danzar ante Herodes como Salomé, bailar en el desierto entre los tigres como Cleopatra [. . . ] Eres el ensueño
hecho carne. [ . . .] Déjame depositar a tus pies, ¡divinos pies enjoyados de
Icono!, la ofrenda.
A la gloria de Tórtola Valencia: Oro,
Incienso, Mirra (9).
The first complete dance
concert presented within the hallowed walls of the Ateneo
occurred on
In early February 1913, Tórtola
Descriptions of Tórtola
The most commonly used words
to describe her dancing are: dramatic, intense, passion, violent, dark,
threatening, fierce, strong, barbaric, savage, fiery vitality, grotesque,
explosive, wild, and mad. She also is described as: voluptuous, seductive,
agile, undulating, sinuous, curvaceous, feline, continually agitated, abrupt,
tortured, weighted down with woe, spiritual; always compelling, electrifying,
fascinating and spell-binding to the audience.
Tórtola
Hyperbolic prose that rivaled modernismo poetry
was abundant in the reviews she received during her tours of
En
carávanes y en alcázares, entre beduínos
ó emires, en los palacios de la mesopotamía y de
Andalucía, ha cimbreado esta mujer su torso cálido y ha retorcido sus brazos
con serpenteos cabalísticos. En Caldea, donde aprendió mágicos signos y
conjuros danzó también siguiendo el ritmo de los astros, y Salomón comparó
acaso la esbeltez fuerte de sus piernas con los cedros de Líbano y sus pechos
con las toronjas. Manuel
Abril (16)
Valencia collected her press
clippings and tributes, and used them to great advantage as a press kit during
her extensive tours to Mexico, Central, and South America (in 1916, 1918,
1921-25, 1929-30). Included in all of her performance programs was a page
titled, Impresiones sobre
la danzarina. These impressions
were her tributes from respected Spanish poets, writers, and artists;
for example, Ignacio Zuloaga, Ramón Valle-Inclán,
Pompeyo Gener,
Tórtola
I have concluded that Tórtola Valencia's had the most
impact in
New trends in art and literature may have eclipsed her modernista
supporters, although their tributes, essays, and poems never failed to impress
newspaper journalists and critics throughout

Notes:
The author gratefully acknowledges
the assistance provided by the Institut del Teatre, Centre d'Investigació, Documentació, i Difusió (C.I.D.D.),
(1) See Lily Litvak, España
1900, 15. Litvak states that in the period
between 1880 and 1913, different terms are used to describe the branches, some
contradictory, of literature, art, politics, science, and philosophy that
'expressed dissatisfaction with the materialism, mass culture, rationalism, and
impersonality of the middle class at the end of the 19th century.' (For example: 'naturalistas,
impresionistas, prerrafaelitas, parnasianos, simbolistas, decadentes, estetas,
generación del 98, ocultistas, idealistas.') For the purposes of this article, the sometimes
overlapping terms modernistas and the generacion
(2) Darío, Rubén. `Palabras
liminares,' preface to Prosas
profanas, as cited in Sieburth,
81.
(3) See Baroja, 127-135; also, Paz, 97-117, discusses
between the evolution of modernismo in South America
and
(4) Tórtola Valencia Archive, Institut
del Teatre, Centre d'Investigació,
Documentació, i Difusió (C.I.D.D.), Deputació de
Barcelona, Spain, (hereafter
referred to as C.I.D.D). All newspaper article references are from C.I.D.D.
(5) Tórtola
(6) Federico García Sanchiz
wrote the following pocket novels and short stories in which Tórtola Valencia was named as the protagonist: El secreto de Tórtola Valencia
with drawings by José Zamora; Tórtola
Valencia y la guerra: la bailarina,
el príncipe y el bohemio,
reprinted in
(7) Los poetas á Tórtola Valencia, 1908-1930, Fol.141,
Vol.2, No.12.746.
(8) See Litvak, 245-258.
(9) Antonio de Hoyos y Vinent, La zarpa de la
esfinge, in Los Contemporáneos, Número 320, Spain,
1915. The novela was
illustrated with drawings of Tórtola Valencia by artists: Valentín Zubiaurre,
Anselmo Migues Nieto, Rudolfo Berely,
Rafael de Penagos, Moya del Pino, José Zamora, Torre Isunza,
Presno. This special issue of Los Contemporáneos
included 20 pages dedicated to Tórtola
(10) Interview, The Times of Brazil, São Paulo: 28 May,
1921.
(11) Federico García Sanchiz, 'Colaboración de la
vanguardia',
(12) Citations and
sources are from Tórtola Valencia Archives, (CIDD.
This style description of Tórtola
(13) Obituary by Carlos Toledo, 'El Arte Inolvidable
de Tórtola Valencia,' Razon, año 2, No.
19, Havana: May 1955.
(14) Antonio de Hoyos y Vinent, El Día,
(15) 'A Real Spanish Gypsy Has Come to Show
(16) Manuel Abril, 'Los Diosas de
(17) Obras de Ramón López Velarde, 210-211.
(18) See Los poetas á Tórtola Valencia.
References
Amor y Vázquez, José. 1987. Noticia de poetas
en danza (o, de Valencia [Tórtola] a Valencia [Guillermo]). La s relaciones
literarias entre España e Iberoamérica. XXIII
Congreso del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana. Madrid:
Universidad Complutense, 332.
Baroja, Ricardo. Gente del 98:Arte, cine y ametralladora. Edición de Pío
Caro Baroja, Madrid: Catedra, Letras Hispánicas,
1989. 127-135.
Darío, Rubén. Palabras liminares, preface to Prosas profanas. Poesía.Introducción
y selección de Pere Gimferrer.
Tórtola
How Did She Dance? Capturing the Essence
of Style in Early Modern Dance. Proceedings of the 31st Annual Congress on
Research in Dance: The Art of the Moment: Looking at Dance Performance from the
Inside Out.
Hart, Stephen M. The Avant-Garde in
Kushigian, Julia A. Orientalism
in the Hispanic Literary Tradition.
Litvak, Lily. España 1900: Modernismo, Anarquismo,y
Fin De Siglo. Barcelona; Anthropos, 1990.
López Velarde, Ramón. Obras de Ramón López Velarde. edición de José Luis Martínez. México, 1990.
Los poetas á Tortola Valencia. 1908-1930. 1952. Vol.
I. and II. Tórtola Valencia Archive. Centre d'Investigació, Documentació, i Difusió (CIDD). Institut del Teatre. Deputació de Barcelona, Spain. Bound photocopy.
Paz, Octavio. Traducción y Metafora. Edición de Lily Litvak. El Modernismo.
Madrid: Taurus, 1986. 97-117.
Said, Edward. Orientalism. NY: Vintage, 1979.
Sieburth, Stephanie. Inventing High and Low:
Literature, Mass Culture, and Uneven Modernity in
Tórtola
Valencia, Tórtola. (1911). Notes on the Dance. Personal journal. Institut del Teatre, Centre d' Investigació Documentació, i Difusió (C.I.D.D.). Deputació de Barcelona, Spain.
La bailarina
misteriosa
LUIS ANTONIO DE
VILLENA

Fue un enigma mientras vivió y en cierta manera
continúa siéndolo, porque a pesar de haber sido famosísima, murió en ese olvido
que toca el fracaso, tan desdichadamente típico de los españoles más singulares
y distintos. Se decía que su nombre de artista venía de un error de imprenta,
mantenido por la supersticiosa, de tal modo que donde debía decir "Tórtola
Venecia", quedó Tórtola Valencia. Acaso lo inventó un amigo y ella lo
aceptó. Quiso una leyenda y la fue cultivando. D'Ors
decía que la leyenda es la única manera de defenderse del olvido. Se decía, en
alguna entrevista, hija de un Grande de España y de una gitana. Cosas
románticas y oscuras. Hoy sabemos que se llamó de verdad Carmen Tórtola Valencia
y que nació en Sevilla (hija de catalán y andaluza) en 1882. Sus padres
buscaban fortuna, y cuando ella tenía tres años se trasladaron a Londres. Allí
terminaron dejándola provisionalmente prohijada por una familia burguesa
mientras ellos daban el salto a México, en busca de fortuna, donde murieron
ambos poco después. El camino de la leyenda quedaba abierto. Tórtola estudió en
Inglaterra y debutó en Londres, como refinada bailarina española, en 1908.
Su gran éxito en Europa y en España ocurrió
durante la belle époque
y los primeros años veinte, sus éxitos finales en América, donde hizo numerosas
tournées, bailando por última vez en
Quito en 1930. Sus bailes -que a menudo coreografió ella misma, porque dibujaba
muy bien- fueron siempre exóticos y misteriosos como
Por entonces, retirada en su torre del barrio
barcelonés de Sarriá, era ya pasto del olvido y por miedo, nos dice Pilar Queralt, procuró borrar de su memoria y de los álbumes que
coleccionaba Ángeles, y que se conservan, todo lo que pudiera ser comprometido,
y no era poco, de su anterior vida mundana, cuando la acusaban de bailar
"danzas lascivas" y hacía trío público con dos reconocidos
homosexuales, el novelista Antonio de Hoyos y Vinent
(marqués y ácrata, con quien llegó a decirse que se iba a casar) y Pepito Zamora, uno de los más famosos dibujantes y
diseñadores de ese tiempo. Todo ello aparece en la novelita en clave de Hoyos La
zarpa de
Carmen Tórtola Valencia murió olvidada en su
casa de Sarriá, siempre con su hija/amiga, de una insuficiencia cardiaca en
marzo de 1955. González-Ruano dijo que era aún morfinómana. Su mundo había
desaparecido y España no era el país mundano que pudo soñar. Su peculiar
personaje extravagante pertenece a una España cosmopolita, ni de derechas ni de
izquierdas, hija sobre todo de una moral distinta (no del rancio catolicismo
cerrado) que siempre ha tenido dificultades para ser y aflorar. Quizá Tórtola
Valencia perteneció a una "tercera España" (ni la una ni la otra) que
no ha sido aún suficientemente estudiada. Recomiendo el libro de Pilar Queralt, aunque es cierto que queda todavía mucho que saber
sobre la bailarina heterodoxa.
María Pilar Queralt
Experta en Mujeres
Singulares
Su último libro es la
biografía de la bailarina Carmen Tórtola Valencia (1884-1946)

Tórtola Valencia se hizo popular gracias a
su imagen en productos de cosmética, pero fue musa de artistas y poetas en los
primeros años del siglo XX, entre ellos Pío Baroja y Valle-Inclán.
Su biografía, como cuenta en este artículo María Pilar Queralt
del Hierro, autora de un libro sobre la bailarina sevillana,
está llena de secretos, como su homosexualidad.
Tórtola
Valencia había iniciado su carrera en Londres como una componente más de la
inmensa pléyade de artistas que, en
Bautizada
por Rubén Darío como la "bailarina de los pies desnudos", su carrera
se desarrolló entre 1908 y 1930, cuando el mundo de la danza se rendía ante el
genio de Isadora Duncan y
la magia única de los Ballets Russes
de Serguei Diáguilev. Sería
imposible entender sus pretendidas danzas exóticas o los movimientos rítmicos y
sensuales de sus pies descalzos sin aquella Europa colorista, artificiosa y
decadente de las primeras décadas del siglo XX.
Contradictoria,
enigmática y libre, Carmen Tórtola Valencia nunca reveló demasiados datos sobre
sus orígenes o su intimidad. Se sabe que nació en el sevillano barrio de Triana el 12 de junio de 1885 del matrimonio formado por
Lorenzo Tórtola y Georgina Valencia, una pareja humilde de origen catalán. Lo
cierto es que su nacimiento está lleno de incógnitas a las que ella misma
contribuyó con continuas fantasías que tan pronto la convertían en una humilde
gitana, como en la hija ilegítima de un sacerdote o de un grande de España. A
los 3 años viajó con sus padres a Londres, posiblemente huyendo del cólera que
se cernía sobre
La
muerte de su tutor en 1906 la dejó en la más absoluta ruina. Tórtola contempló
sus posibilidades y decidió que, puesto que la opción de contraer un matrimonio
de interés coartaba su libertad, no le quedaba más remedio que vivir de lo
único que sabía hacer: bailar. Poco después, en 1908, debutó en el Gaiety Theater de Londres con el
musical Havana, donde se presentó como
No
tardó en destacar y, un año después, llevó a cabo su primera gira europea, que
se inició en Viena y concluyó en el Folies Bergère de
París. Su paso por la capital francesa fue definitivo. Allí tuvo ocasión de
asistir a la actuación de Loïe Fuller
e Isadora Duncan, y ello
cambió definitivamente su forma de hacer sobre el escenario. Poco a poco
comenzó a crear sus propias coreografías que pintaba con tintes orientalistas y
adornaba de pinceladas costumbristas. Una excelente combinación que la llevó a
convertirse en la artista sensual y mística, exótica e innovadora, que cautivó
al universo intelectual europeo y americano entre 1910 y 1930.
Sus
triunfales tournées en los escenarios europeos
llamaron la atención de los empresarios españoles y el 2 de diciembre de 1911
debutó en el teatro Romea de Madrid. No era ni el lugar ni el momento adecuado.
Allí se vio obligada a compartir cartel con otros artistas de variedades
asiduos del local que ya contaban con un público fiel y poco amante de
innovaciones. El fracaso fue estrepitoso y Tórtola decidió poner tierra de por
medio. Por entonces ya se relacionaba con los círculos intelectuales y
artísticos de la capital y fueron ellos quienes, decididos a no hurtar al
público español una artista de su categoría, insistieron hasta conseguir que dos
años después se presentara en el Ateneo de Madrid —apoyada por nombres tan
ilustres como Valle Inclán, Pío Baroja, Rubén Darío o
Ignacio Zuloaga—, donde su éxito fue rotundo.
Desde
entonces, Tórtola Valencia se erigió en musa indiscutible de intelectuales y
artistas mientras conseguía el favor de un público cada vez más amplio. Las
giras se sucedían y su popularidad llegó a cotas muy altas cuando, en 1915,
hizo una corta incursión en el cine como protagonista de Pasionaria y Pacto de
lágrimas. Es más, consiguió entrar en la mayoría de hogares españoles cuando
prestó su imagen para la popular Maja que preside los envases de la línea
homónima de la casa Myrurgia. Sólo
Ambigua.
Conocer la verdad sobre el mundo afectivo de Tórtola Valencia es prácticamente
imposible. En este ámbito es donde queda más patente la dualidad entre Carmen y
Tórtola, entre la mujer y el personaje público. Supo, como nadie, envolverse en
un torbellino sofisticado y exquisito hecho de seda, diamantes y champagne que
la convertía en un ser casi inaccesible. Se unía a ello un físico excepcional:
esbelta, de piel muy blanca y cabello oscuro, facciones correctas y ojos de un
inverosímil color verde oscuro, jugó a ser una mujer distante a medio camino
entre la femme fatale y la
mujer libre e independiente que auguraba el recién estrenado siglo XX.
Se rumoreó que había gozado de la admiración
de diversos personajes de la aristocracia o el mundo intelectual entre los que
se barajaron los nombres de D’Annunzio, el príncipe
de Gales y Alfonso XIII, pero lo cierto es que sólo dos hombres se vinculan
oficialmente a su biografía amorosa: Ignacio Zuloaga
—quien pintó su más conocido retrato en 1912— y el marqués de Vinent. Al primero le conoció en 1911 en Madrid y es
posible que entre ambos surgiera una historia de amor, pero el artista vasco
estaba casado y no hay más testimonio de su relación que la de una larga y
profunda amistad. Con Antonio de Hoyos , marqués de Vinent,
los rumores fueron más allá y, en 1927, se publicó la noticia de un posible
matrimonio entre ambos.
Se
habían conocido en 1912 con ocasión de su debut en el Ateneo de Madrid y en su
compañía había hecho varios viajes a España y al extranjero. Inteligente,
esnob, libre y bien relacionado, era, sin duda, el compañero ideal para Tórtola
pero, al año del anuncio de boda, llegó el desmentido. La razón de la ruptura
la conocía todo Madrid: Antonio de Hoyos y Vinent era
homosexual. La relación con Tórtola era una magnífica tapadera en unos tiempos
que no se caracterizaban por el respeto a la condición sexual de los
individuos.
Lo
que se desconocía era que había otro motivo. Y se llamaba Ángeles Vila-Magret. Tenía 14 años menos que la bailarina y, desde que
las presentó un amigo común, entre ambas se estableció una relación profunda e
íntima en la que Ángeles se convirtió en la organizadora del mundo cotidiano de
la diva y en la guardiana perfecta de su memoria.
Posiblemente
para cubrir las apariencias, en 1942, Tórtola la adoptó legalmente como hija y
a ella encomendó que, a su muerte, su legado fuera depositado, como así se
hizo, en el Museo del Teatro, actual Institut del Teatre, de Barcelona. En 1928, poco después de conocerse,
Tórtola escribió en la primera página de un álbum de autógrafos que regaló a su
amiga: "Angelita: Para recoger sólo firmas de
personas que valen la pena recorriendo mundo a mi lado". Y, realmente, así
fue. Recorrieron el mundo, compartieron un verdadero hogar y, desde entonces,
no se separaron jamás. En sus brazos y a causa de una insuficiencia cardíaca, murió Tórtola el 13 de marzo de 1955.
Llevaba
25 años retirada en su casa del barrio barcelonés de Sarriá, sin más aparición
pública que una puntual entrevista radiofónica en 1943 que también recogió la
prensa. Para justificar su retirada en pleno triunfo, aseguró que el motivo no
era otro que una promesa cuando Ángeles enfermó gravemente en 1930. La realidad
era muy distinta. Tórtola Valencia fue lo suficientemente inteligente como para
retirarse a tiempo. La eclosión del Art-déco, el cine sonoro o las nuevas bailarinas que alejaban
sus danzas de los gustos del público. Cierto que contaba con seguidores
incondicionales, pero era consciente de que su arte era el de la curva sinuosa,
el barroquismo en los tejidos, los brillos, los oropeles… Una estética que,
definitivamente, había periclitado.
Refugiada
en su casa de Barcelona, vivió su época más serena dedicada a la pintura y al
coleccionismo, entre antigüedades, cuadros y álbumes de sellos, y el recuerdo
omnipresente de su triunfo escénico. Culta, refinada, libre y ególatra.
Prodigiosa en el escenario y celosa de su intimidad. Ésa fue Tórtola Valencia.
Una de las mujeres más fascinantes de su tiempo.
* María Pilar Queralt
del Hierro (Barcelona, 1951) es licenciada en Historia Moderna y Contemporánea
y autora del libro biografía de la bailarina Carmen Tórtola Valencia (1884-1946)
