MANIFIESTO DE LOS DESCONTENTOS

 

Martín Carril Obiols

 

Cada vez somos más los descontentos con la sociedad actual. Ha llegado el momento de cambiar el escenario de nuestras quejas, circunscrito hasta ahora en el bar y el pequeño círculo de amigos y superar esta crisis de desaliento. Somos muchos los infelices en esta sociedad domesticada, en la que el único valor del ser humano es el de ser “audiencia” o “consumidor”. Somos la gran masa que contempla la situación, legitimándola.

 

            Este documento es una manifestación del descontento por diferentes aspectos de la sociedad actual y, en concreto, la española. Pero a la vez es un intento de proponer alternativas y medidas de acción, sin ninguna afiliación política, para su transformación. Esta intención parte de una confianza en la sociedad civil, ante el descrédito de la clase política. La sociedad civil debe recuperar el protagonismo usurpado por instituciones políticas y económicas que rigen nuestra vida, preocupándose más por su propia pervivencia que por el interés general.

 

1.-La inutilidad de los mecanismos de participación actuales:

 

El sistema político, social y económico se ha configurado de tal manera que el descontento de la ciudadanía no puede expresarse de una manera efectiva. Estamos ante un poder sin rostro, configurado por unas instituciones anónimas que rigen una sociedad que les ha cedido autoridad en todas las parcelas de la vida y que obliga al cumplimiento de una normativa que el mismo poder ha elaborado y aprobado haciendo uso de la voluntad popular. Los métodos tradicionales como la huelga o la manifestación han quedado obsoletos, pues no responden al objeto para el que fueron creados, convirtiéndose a menudo en fiestas callejeras en las que curiosamente los pasquines lanzados son recogidos inmediatamente por un servicio de limpieza dispuesto al efecto que sigue a la comitiva. Los mensajes alusivos al objeto de la protesta recogidos en  los pasquines pasan así de las manos de los manifestantes al cubo de basura. El balance del resultado de la manifestación, en el caso de que aparezca en los medios de comunicación del día siguiente, solo refleja una guerra de cifras entre el Gobierno y los convocantes de la manifestación con diferencias disparatadas  en la valoración de los asistentes. La repercusión de las manifestaciones es mínima como mecanismo para alterar la voluntad del ejecutivo, que se siente respaldado e incluso envalentonado con la mayoría parlamentaria de la que disfruta.

 

Otro tanto cabe decir de las huelgas, cuyo resultado más palpable además de la guerra de cifras, puede consistir en amenazas de despidos al trabajador que la realiza, que en algunos casos se materializan con total impunidad y en otros siembran el miedo evitando que muchos trabajadores hagan la huelga. Incluso en algunos institutos públicos se da el caso de un profesor que amenaza  con el suspenso a los estudiantes que van a la huelga. En relación con el referéndum, cabe decir que ni siquiera la participación en un conflicto bélico internacional se somete a la opinión del pueblo.

 

2.- El circo de las elecciones:

 

Descartados estos mecanismos de protesta, al ciudadano solo le queda para expresar su voluntad, la posibilidad de votar cada cuatro años. Muchas personas se lamentan pero no hacen nada, porque no saben qué hacer y lo dejan todo en manos de la mayoría. Las elecciones son un verdadero circo montando con las redes y medidas de seguridad necesarias para el mantenimiento del sistema. Empezando por las campañas electorales, en esta fase el despliegue de acrobacias y payasadas llega a su máximo esplendor. Los representantes de los distintos partidos políticos hacen giras por todo el país, dando discursos cuyo contenido no consiste en propuestas concretas, sino en ataques injuriosos y desesperados al rival, en escenarios con clá y atrezzo proporcionado por el propio partido que organiza el acto y con la cobertura que brindan los medios de comunicación. Los representantes de las formaciones políticas se disfrazan con piel de cordero de manera que puedan llegar a la máxima audiencia y solo dejan salir su lobo para realizar arengas populistas y demagógicas. Así mismo, dichos representantes se pasean por las calles con aparente naturalidad cubiertos de guardaespaldas estrechando manos y mostrando su mejor sonrisa al populacho. Estas campañas electorales, orquestadas por la Banca y las grandes empresas, que aseguran la financiación, sirven para conducir la voluntad popular y determinan el resultado de las elecciones, que siempre se conforma a las expectativas de los citados inversores. A cambio, el político encubre la corrupción de los grupos financieros que le respaldan. En cuanto al contenido de los programas electorales, basta revisar algunos de ellos para comprobar que constituyen un catálogo de naderías expresadas de manera abstracta. Además, los catálogos de los diferentes partidos se parecen reflejando una realidad muy dura: No existen opciones políticas radicalmente diferentes. Empieza a resultar peligrosa la tendencia al bipartidismo. Una propuesta que permitiría clarificar si existen diferentes opciones políticas, sería exigir que los programas electorales de los diferentes partidos tuvieran la entidad de un contrato formalizado con los ciudadanos. En sus cláusulas se recogerían ofertas concretas y no disquisiciones abstractas en las que el ciudadano pueda perderse (normalmente los programas electorales ni se leen, dado su mínimo interés). Así mismo, el ciudadano dispondría de un mecanismo de control de la actuación del partido ganador y podría exigirle responsabilidades por incumplimiento de su programa-contrato, incluso acudiendo a los Tribunales en caso de estafa.

 

            En cualquier caso, la burocracia, la confesionalidad de sus miembros y las luchas internas en el seno de los partidos políticos parecen un freno insalvable para el desarrollo de las funciones para las que fueron creados. La esperanza quizás esté en un "antipartido" al estilo de los primeros verdes alemanes(propuestas de Petra Kelly) o lo que fue en origen la Plataforma cívica denominada Izquierda Unida antes de convertirse en partido. Los partidos de listas cerradas desarrollan una labor anquilosada en el Parlamento. El antipartido, en conjunción con los movimientos sociales en la calle y en el Parlamento podría dar cabida en sus filas a cualquier ciudadano, siguiendo los principios de descentralización, anti-jerarquía, participación y derecho de oposición.

 

La sociedad civil debe buscar nuevos mecanismos de participación para manifestar su  oposición respecto a la actuación de los poderes públicos. Algunos de estos mecanismos requieren para ser efectivos, ser asumidos por la mayoría de la población. Este es el caso de actuaciones de desobediencia civil consistentes en resistencia pasiva como:

 

1.- Negarse a pagar impuestos, cuando se considera que no se hace un uso adecuado de los recursos recaudados para la prestación de servicios públicos (IRPF, IAE, IBI ó contribución urbana, ITV, Impuesto de circulación).

2.- Boicotear los productos y actividades por las que el Estado recoge cuantiosas sumas en concepto de impuestos indirectos (el tabaco, el alcohol, la Lotería en sus diversas variantes, carburantes y peajes en autopistas).

 

El ciudadano está moralmente legitimado para practicar la desobediencia civil. Cuando nosotros contratamos a un profesional de cualquier clase (fontanero, abogado, arquitecto, electricista, etc) le pagamos en relación con el servicio que nos ha prestado. No debemos olvidar que los políticos que dirigen nuestras instituciones son simples gestores de nuestros asuntos. Si trabajan mal, estamos en nuestro derecho de no pagar los impuestos que nos exigen, ya que consideramos que no están realizando un empleo adecuado de los mismos. Incluso estamos en nuestro derecho de exigir su dimisión, sin necesidad de esperar a las siguientes elecciones o a que tengan un arrebato moral y dimitan por sí mismos (cosa cada vez menos frecuente). Es necesario que la gente se conciencie de cual es su poder real, para que este tipo de medidas resulten efectivas, y no debemos de despreciar este tipo de actuaciones civiles tachándolas de utópicas. Se nos considera una masa sin conciencia, pero un grupo de personas que tienen una conciencia individual, forman un pueblo con conciencia. Una mayoría es impotente mientras obedece a la minoría, pero es irresistible si hace sentir su peso.

 

3.- La “democracia”:

 

La desideologización ha desvirtuado la democracia. ¿Es la democracia en su estado actual el final del camino. ¿No es posible dar un paso más? Es posible, si el Estado reconoce que su poder deriva del ciudadano. Conviene replantearnos el significado de democracia (“poder del pueblo”) para considerar si el sistema actual puede denominarse de esta forma. El actual sistema democrático, con sus mecanismos de supervivencia, está regido por una oligarquía formada por los poderes políticos y económicos, que constituyen verdaderos clanes (la capacidad para desarrollar la profesión de político o banquero parece estar determinada genéticamente, a juzgar por las sucesivas generaciones que ocupan estas profesiones). Muchos de nuestros representantes se aprovechan de lo público para negociar y obtener beneficios.

 

Resulta paradójico que la democracia, al intentar proteger las libertades, ha establecido unas normativas que han maniatado y judicializado la vida de los ciudadanos, rigiendo incluso sus comportamientos más íntimos(el derecho a la eutanasia o a no ponerse el cinturón de seguridad). Estamos en una sociedad obsesionada con la seguridad en la que las nuevas tecnologías de vigilancia y rastreo (por ejemplo a través de las compras con tarjeta) ponen en peligro el derecho a la intimidad. Así mismo, estamos integrados en muchas instituciones sin haber expresado nuestro deseo de pertenecer a ellas. Por ejemplo, si no deseamos engrosar las estadísticas del número de católicos que maneja el Estado para hacer sus concesiones a la Iglesia católica, no podemos pedir expresamente que se nos borre de la lista. Deberíamos ser considerados miembros solo de aquellas sociedades o instituciones a las que expresamente nos hayamos unido. 

 

El principio constitucional de legalidad se ha traducido en muchos casos, no en la regulación de la convivencia de los ciudadanos, sino en la aprobación de leyes que suponen una protección del fuerte contra la reivindicación del débil y no una protección para el débil frente a los abusos del poderoso o en la aprobación de disposiciones que son un invento de la autoridad para poder vender permisos(finalidad económica y no moral). Además siempre queda el recurso del “Decretazo” para imponer determinadas cuestiones. Después se ratifica en el Parlamento gracias a la mayoría del mismo partido que gobierna.

 

Lo cierto es que tendemos a una sociedad cada vez menos igualitaria. Basta echar una mirada al problema de la vivienda, a la precariedad del mercado laboral o la cuestionable libertad de elección del centro educativo. El actual sistema convierte en papel mojado muchos de los derechos y libertades reconocidos en la Constitución. Se alardea mucho de la libertad de expresión, pero esta resulta inútil cuando no hay nada que expresar. Si la mente es manipulada por los medios de comunicación, se empobrece. En este caldo de cultivo el pensamiento crítico es una excepción. Y si el hombre no puede pensar libremente, para que le sirve la libertad de expresión. El mundo debe concebirse como posibilidad, no como algo cuajado (“el Estado del Bienestar”).

 

            Los legisladores están tan integrados en las instituciones que jamás las contemplan con distanciamiento y actitud crítica. La clase política está cada vez más alejada de la realidad, porque solo conoce una parte de esta, aquella en la que se desenvuelve. Además, conoce la realidad a través de la versión que dan los medios de comunicación. Llega así a una confusión entre las necesidades de la colectividad y sus propias necesidades y las de su partido para mantenerse en el poder. El Sistema democrático ha articulado una serie de mecanismos para asegurar su supervivencia y se ha convertido en un mero instrumento de estos. Algo va mal cuando lo que se pretende salvar es el “Sistema” y no la forma de vida a la que el “Sistema” debería servir y cuando se confunden los intereses privados o de partido con el bien común y el interés general.

 

4.-La falta de objetividad de los medios de comunicación:

 

La tendencia al bipartidismo se ha extendido a los medios de comunicación, que se han convertido en grandes corporaciones al servicio de los poderes políticos y económicos. Estos poderes controlan directamente o a través de empresas privadas la mayor parte de los medios de comunicación.

 

            La información política suele consistir en recoger las declaraciones enfrentadas de los políticos, para distraer al personal con un continuo juego de malentendidos y polémicas ficticias, desviando así la atención de los verdaderos problemas. Los periódicos se han convertido en verdaderos Departamentos de Propaganda que filtran la información e introducen opiniones tendenciosas(siempre en la misma dirección) en editoriales y  artículos firmados por insignes “popes” de nuestra cultura. Algunos de ellos, que fueron una fuente de inspiración al principio de la democracia, hoy son la voz de su amo. En las páginas culturales solo se incluyen referencias a productos (libros, espectáculos, etc) patrocinados por el propio grupo de comunicación. En cuanto a los suplementos dominicales, constituyen un verdadero catálogo del buen burgués, en el que se combinan gran cantidad de anuncios, páginas de moda, “la casa ideal”, la gastronomía y los viajes con reportajes humanísticos (generalmente tercermundistas). De esta forma se genera una dosis adecuada de sentimientos solidarios para calmar la conciencia de una burguesía acomplejada.  En cualquier caso, cada vez nos deja más fríos el espectáculo tercermundista. Esta combinación que lleva a la confusión, fue utilizada también en televisión evitando interponer señales indicativas entre las películas y la publicidad. El suplemento viene frecuentemente aderezado con las grandes obras de la literatura  a un precio de saldo o las grandes películas en el formato vigente, ya que hay que vaciar el mercado para dar cabida a los nuevos formatos. Esta promoción se está ahora desarrollando con los DVD (en espera del próximo formato). Para acceder a estos “obsequios” a menudo hay que realizar un itinerario laberíntico que asegura la compra del periódico durante toda la semana en una cuidada operación de marketing.

 

            Desde este documento se anima a los profesionales de la prensa a crear (por ejemplo, a través de cooperativas)medios de información  independientes como alternativa  a  los actuales.

 

5.- El “menticidio” de la televisión:

 

Todo lo que se pueda decir de la televisión es poco. A la contaminación física hemos añadido la contaminación mental. Basta mencionar la despreocupación característica del liberalismo por la transmisión de valores éticos y el incumplimiento reiterado del control de tiempo de emisión de publicidad y de los contenidos sexistas o violentos de la misma y del resto de la programación (debemos exigir el cumplimiento de las directivas comunitarias sobre producción propia, publicidad y protección de los menores). Lo menos que puede decirse es que es una auténtica basura que no ofrece alternativas para los diferentes públicos, diseñada para vencer en la guerra de audiencias, que no es más que una guerra comercial en la venta de los productos anunciados. Esta situación es especialmente grave si consideramos que la televisión constituye para muchas personas su única ventana al mundo o su fuente de información exclusiva. A través de la televisión viven la vida de otros seres en lugar de vivir la propia. Partiendo del lema de que solo existen las cosas si se habla de ellas (lo que no es espectáculo no se tiene en cuenta), parece que no existe más realidad que la que aparece en televisión. Da la impresión de que las innovaciones tecnológicas están contribuyendo a encerrar al ser humano en el reducto de su hogar, lleno de comodidades que paga a un alto precio, convirtiéndolo en un espectador pasivo que contempla el mundo a través de la ventana del televisor. Desde luego a los gobernantes les resulta mucho más fácil gobernar, si la gente ni siquiera sale a la calle para comprar, ir al cine, charlar o manifestarse. Dado que ver la televisión se ha convertido en la principal ocupación en el tiempo de ocio y la progresiva importancia que va adquiriendo en la educación de los niños, en detrimento de la educación familiar y escolar, resulta escalofriante hacer un repaso de la programación. La televisión nos ofrece programas de entretenimiento que son verdaderos concursos de degradación para encumbrar lo más vulgar. Se distorsiona la realidad para convertirla en espectáculo (engaño con certificado de verdad). Es frecuente ver en televisión personas que detallan públicamente su intimidad o la de otros sin ningún pudor. Esta programación no contribuye al desarrollo del nivel cultural o las relaciones humanas y pone de manifiesto los aspectos más negativos del género humano(violencia, banalidad, incitación al consumo).Las cadenas públicas no marcan la diferencia, puesto que entran en la misma guerra, dado que resulta insuficiente para su financiación el dinero público dilapidado en pagar a famosos, por lo que necesita los ingresos por publicidad. El argumento de que la programación se limita a responder a las preferencias del público es una falacia, dado que se ha realizado un condicionamiento previo de la audiencia en relación con el sentido de esas preferencias.

Se propone boicotear este medio de atontamiento más que de comunicación, simplemente apagando el televisor cuando toda esta basura asoma, que es casi siempre, y utilizar el tiempo en cosas más productivas.

 

6.-.Los paraísos artificiales de la publicidad y el frenesí consumista:

 

La publicidad supone una manipulación de la realidad que permite crear unas expectativas en el receptor. No solo genera un deseo de consumir determinados productos, sino de alcanzar un modo de vida asociado a este consumo. El problema es que existe un gran sector de la población que no tiene poder adquisitivo para comprar los productos anunciados. Además, el sector que sí puede adquirir los productos, cree que la felicidad consiste en eso. Se ha llegado a una identificación entre felicidad y posesión de objetos. Cualquier día podemos contemplar enjambres de ciudadanos que se han convertido en consumidores compulsivos que encuentran en la compra de productos inútiles un mecanismo de evasión. Pero la realidad es que cada vez existe más infelicidad y las consultas de psicólogos y psiquiatras están mas llenas. Este frenesí consumista responde a la prisa por experimentar sensaciones. Se quiere todo rápido, sin riesgo y envasado. La novedad en el mercado no es más que vacío, pero el nihilismo que flota en el ambiente, lleva a un consumo insaciable como camino de autorrealización. Antes los objetos se fabricaban para que durasen y las personas llegaban incluso a sentir cierto afecto por sus objetos. Hoy se ha perdido el “valor de uso” de los objetos y la renovación acelerada lleva al derroche. Incluso las ideas circulan como mercancías con caducidad.

 

Uno de los cánceres de la economía es la inflación, que se produce por gastar más de lo que uno tiene. Frente a esto una posible alternativa sería el economizar parte de los recursos, en previsión para el futuro, lo que supone reducir el consumo. Al reducir los bienes de consumo, reducimos además el tiempo dedicado a un trabajo ingrato para producirlos u obtenerlos. La existencia de la publicidad es lógica en una sociedad que debe mantener el consumo continuamente.             Se fabrican continuamente productos aparentemente distintos para llenar el mercado (esta distinción muchas veces solo consiste en el envase) por lo que la publicidad utiliza todos los medios a su alcance para conseguir introducir el producto en el mercado. Sin embargo, eso no autoriza a saltarse sin control alguno todos los códigos morales, para diseñar los anuncios.

 

7.- La asimilación por el sistema de lo subversivo: 

 

Una de los mecanismos diseñados por el Sistema para asegurar su supervivencia es la asimilación de todo lo que pudiera amenazarle, despojándolo de su carga subversiva. El arte ya no es revolucionario (no contribuye a la transformación de la realidad) sino un producto de diseño que se exhibe en grandes supermercados del arte (feria de ARCO), con un fin decorativo o publicitario. La publicidad engulle lo subversivo, cuando utiliza imágenes de líderes revolucionarios o personajes marginales. La inserción de la imagen en un anuncio o en una prenda de vestir, desactiva y vacía de su contenido transgresor a estos personajes. Es una lástima contemplar una rebeldía meramente decorativa en la indumentaria de muchos jóvenes y ver la imagen distorsionada que da la publicidad de la juventud, sector de la población potencialmente más revolucionario.

            Determinados artistas e intelectuales con un pasado revolucionario y nuevos advenedizos actúan como fieles colaboracionistas del poder político y económico, a cambio de ocupar el trono del ocio y la cultura, con sus libros y sus discos. Existe hasta un ranking de libros firmados en la Feria del libro. Hay cantautores que parecen realizar un sondeo previo de los temas sociales más candentes, para componer sus letras y obtener así buenas ventas, y guionistas de cine que se aseguran las subvenciones escribiendo sobre problemas sociales que el Estado considera prioritarios.

 

 

8.- El sagrado fútbol:

 

El circo que se ofrece para evasión del populacho se completa con el fútbol. La programación televisiva y el tratamiento que recibe el fútbol, muestran el desprecio que sienten nuestros gobernantes por un pueblo al que consideran infantil e ignorante. El fútbol tiene un carácter sagrado Está mal visto atacarlo. Los gobernantes siempre han utilizado las competiciones deportivas para desviar la atención pública y canalizar la agresividad colectiva que podría amenazar su autoridad, mediante una catarsis. Hoy el fútbol se utiliza incluso como forma de exaltación nacionalista o patriótica. Comprobemos la repercusión que tienen los partidos de la selección nacional(la gente abandona el puesto de trabajo y los estudiantes las clases, para ver el partido). Esta fiebre futbolística ha abandonado las publicaciones especializadas y llega hoy a todos los medios de comunicación. La radio, la televisión y los periódicos dedican gran parte de su espacio no solo a informar sobre los partidos de fútbol, sino a fomentar polémicas absurdas entre clubes y directivos, entre los sectores extremistas de las hinchadas, y a mantener en titulares en primera plana los últimos fichajes de cifras astronómicas y las declaraciones tópicas de los jugadores. De esta forma, los medios de comunicación contribuyen a la cretinización general, beneficiándose económicamente a través del patrocinio de su programación o las retransmisiones deportivas en exclusiva (otro mecanismo “democrático” que consiste en que “el que quiera ver el partido, que lo pague”).

 

9.- El trabajo:

 

El paro sigue siendo un problema crucial. En los años 90 se produjo una inversión de capital extranjero en España, atraída por los bajos costes, pero con la convergencia de los niveles de vida de los países europeos, España ya no puede suministrar mano de obra barata y poco cualificada. La competencia, generó lo que se denominó el “Dumping social”: Desplazamiento de los centros productivos y la inversión a países orientales y del Tercer Mundo, por sus condiciones laborales(salarios menores, menor presión fiscal, jornadas de trabajo prolongadas, falta de protección ecológica y falta de sindicatos y de protección social). Esta situación ha empeorado por otros factores:

 

-         La política monetarista: Tipos de interés altos y prioridad de la lucha contra la inflación.

-         El avance tecnológico ha supuesto una reducción de la necesidad de trabajadores y por tanto del coste de producción.

-         El aumento de la especulación: Es necesario hacer inversiones productivas y no especulativas. El que compra y vende sin producir nada que contribuya al progreso común no favorece el desarrollo social, por lo que debe ser controlado.

-         La privatización de empresas estatales rentables y el desmantelamiento del tejido industrial: Se creyó que el sector terciario sería capaz de absorber el excedente de mano de obra resultante de la destrucción de las industrias. Con las privatizaciones hemos hipotecado el futuro. El capital extranjero se adueñó de nuestra industria y la política neoliberal devolvió actividades rentables al capital privado (lo que tiene pérdidas, nadie lo quiere). No se trata de que el capital compre empresas que ya están funcionando sino que realice nuevas inversiones productivas que generen nuevos empleos. La única solución es aumentar las inversiones públicas, haciendo crecer la participación del Estado en la economía.

 

Algunas propuestas son:

 

-           Reducción de costes y gastos del Estado del Bienestar: Se ha podido comprobar que el nivel de consumo es alto y sin embargo no se genera empleo. También hemos comprobado que la reforma del mercado de trabajo para flexibilizarlo, en lugar de generar empleo nos ha llevado al empleo precario y el despido libre. La reducción de costes laborales no tiene porque consistir en reducciones salariales que perjudiquen al trabajador, sino en reducción de costes no salariales o del gasto del Estado de Bienestar.

 

-         Reducción de jornada laboral y reparto del tiempo de trabajo(se analiza más adelante).

 

-         Ofrecer productos de mejor calidad más que de bajo coste: Esto supondría un acercamiento a los países mas desarrollados, con los que comerciamos.

 

-         Mejorar la organización del proceso productivo: Asimilación de la tecnología y formación profesional en este sentido.

 

-         Fomentar la pequeña y mediana empresa: No genera tantos puesto de trabajo de golpe como la gran empresa, pero presenta menos dependencia de las estrategias exteriores.

 

-         Construcción de un tejido industrial: No confiar tanto en el sector servicios.

 

-         Recorte de tipos de interés: Abaratar el precio del dinero y disminuir la presión fiscal(al haber mas recursos monetarios en manos privadas permite abrir nuevas empresas).

 

-         Impedir el comercio con países que practican el “dumping social” mediante el incremento de tarifas aduaneras o creación de impuestos especiales. Indirectamente se atacaría así el abuso al que se ven sometidos los trabajadores de estos países, especialmente la explotación de los niños.

 

En cuanto a los que disponen de trabajo, en muchos casos sufren una jornada laboral excesiva en combinación con una mala ocupación del escaso tiempo libre que resta. Muchas personas no hacen nada en su tiempo libre de lo que puedan enorgullecerse. Esta moral del trabajo con reminiscencias calvinistas genera mucha infelicidad. No solo durante la jornada laboral el empresario nos extrae plusvalía, en nuestro tiempo de descanso las multinacionales del ocio también nos extraen plusvalía. Una sociedad desarrollada debe intentar dedicar menos tiempo al trabajo y más al ocio, especialmente cuando el trabajo no es una fuente de autorrealización. La tendencia, sin embargo, es contraria.

 

-         Debemos permitir que la gente descubra aquello que mejor hace y aquello que puede reportarle una mayor satisfacción. Las diferentes ocupaciones intelectuales, industriales y agrícolas deben corresponderse con las diferentes aptitudes e intereses del individuo a través de unas políticas de personal de los respectivos departamentos de las empresas, basadas en unos estudios objetivos.

 

-         Debemos rechazar el trabajo repetitivo, que muchas veces desarrollamos durante toda la vida, con el consiguiente cansancio y alienación, por falta de estímulo. El trabajo mecanizado ha convertido al hombre en un sirviente de la máquina.

 

-         Debemos volver a relacionar nuestro trabajo con el producto de nuestro trabajo: El descubrir que realmente estamos produciendo algo con nuestro trabajo es una motivación muy importante.

 

-         Debemos romper la dicotomía entre trabajo manual y trabajo intelectual. El arte, la música y la literatura han tenido siempre un valor de supervivencia y pueden complementarse con el trabajo manual. Un ser humano "completo" debe usar su cerebro y sus brazos.

 

-         La propuesta del reparto del trabajo no es tan descabellada. Dividiendo el salario anual de todos por el número de personas que no tienen trabajo, obtendremos un salario anual para todos. Esto podría suponer una reducción del nivel de vida para muchos, pero nos proporcionaría algo más importante: tiempo. Si la jornada laboral ocupa medio día, lo cual es suficiente para producir lo que se necesita, el resto del tiempo se puede ocupar en actividades de tiempo libre, facilitando la autorrealización del individuo. Una comunidad organizada en la que todos fueran trabajadores, sería lo bastante rica como para que sus miembros, al llegar a cierta edad, por ejemplo los 40 años, pudieran quedar libres de la obligación de trabajar para la subsistencia y dedicarse a la ciencia, el arte u otro trabajo acorde con sus aptitudes o intereses. Lo que nos impide cambiar esta sociedad es la inercia mental heredada, la cobardía a perder nuestras pequeñas comodidades, a las que hemos elevado al trono de necesidades. Los hombres con su trabajo mental y manual, ayudados por las máquinas, pueden producir lo suficiente para cubrir las necesidades reales, reduciendo el tiempo preciso para producir y dejando tiempo libre a otras ocupaciones.

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            En resumen, los recursos materiales y humanos están desaprovechados y la especialización va contra la felicidad personal porque la producción y el mundo laboral están organizados para el beneficio de unos pocos. Las técnicas modernas permitirían fácilmente que todo el mundo tuviera suficiente para vivir con comodidad con pocas horas de trabajo, si se estableciera una organización de la producción en función de un estudio de las necesidades físicas y psíquicas de los individuos(producción subordinada al consumo).

 

10.- La crisis en los valores:

 

a) Los valores en la actualidad: Nos encontramos en una situación de “todo vale” en cuestión de moralidad. El liberalismo ha llevado a una concepción de la vida basada en el valor del dinero, planteando como único estímulo de la actividad humana, la obtención de beneficios.

            Si el ciudadano ordinario consiguiera, a través de la educación, una altura moral superior a la de sus gobernantes, ¿para qué nos serviría el gobierno?. El Estado existe solo mientras el ser humano carece de seguridad y confianza en sí mismo. ¿Debe rendir el ciudadano su conciencia al legislador?.            Debemos ser hombres y mujeres antes que súbditos.

 

El progreso científico y tecnológico: Nuestros avances tecnológicos no siguen la dirección de las necesidades reales de la humanidad. Somos capaces de buscar nuevos planetas en el espacio cuando no somos capaces de asegurar las mínimas condiciones de vida a todos los habitantes del planeta. Los países ricos cada vez son más ricos y los pobres se hunden en su miseria, no contando en las estadísticas que establecen el progreso de la humanidad.

 

El terrorismo de grupos y estatal: El objetivo de las acciones terroristas es provocar el pánico general, como forma desesperada de llamar la atención. Por eso no se limita a eliminar representantes del poder sino a todo tipo de víctimas mediante la colocación de bombas, actuaciones con las que obtienen la máxima audiencia. El tratamiento informativo actúa como onda expansiva del terrorismo, que se ve reforzado por la difusión que los medios hacen de los atentados y declaraciones de grupos afines a los terroristas. El ejemplo más brutal lo tenemos en el atentado del 11 de Septiembre, en el que el éxito de la operación se valoró por el impacto mediático y espectacular del suceso. Las diferentes cadenas de televisión aprovecharon esta circunstancia tan brutal para llenar sus programaciones durante muchos días.

 

Al mismo tiempo se puede hablar de un terrorismo de Estado. Los dirigentes de los países poderosos, aprovechan estas acciones terroristas parar convencer a los ciudadanos de la necesidad de un escarmiento, justificando así verdaderas masacres de población civil como las efectuadas en Afganistán, en Irak o la resolución del secuestro de los rebeldes chechenos. El poder y el patriotismo salen así reforzados indirectamente por el terrorismo. Independientemente de la valoración que se haga de estos sucesos, lo que muestran es el total desprecio por la vida humana de los dirigentes políticos. Muchos de estos dirigentes están fomentando el miedo y la violencia para preparar y justificar guerras. Las guerras se han convertido en un espectáculo(en ocasiones retransmitido en directo) con una función ejemplarizadora para los países que representan el “mal”, según lo definen los países que se consideran paladines del “bien”. Ofrecen además la ventaja de que permiten probar nuevas armas manteniendo así a la gran industria armamentística. Ahora los países poderosos no intentan ni siquiera barnizar con cierta moralidad sus actuaciones, ya que ofrecen a los Estados aliados a cambio de su colaboración, un reparto del botín (barriles de petróleo). Desde este documento se hace un llamamiento para que los ciudadanos se pronuncien respecto a las actuales y futuras agresiones bélicas.

 

Toda la violencia actual busca una coartada moral: El extremista palestino dice: No deseo estallar en pedazos en un autobús, pero no puedo hacer otra cosa porque mi país está ocupado por los judíos. Dice el extremista judío: no es correcto disparar a unos adolescentes, pero tengo que defender la casa que me he construido donde me ha dicho mi gobierno. Dice el etarra: no está bien dar tiros en la nuca, pero es que los españoles no nos dejan otra salida. Dice el maltratador doméstico: yo no quiero pegarle a mi mujer, pero es que me ha faltado al respeto. Dice el partidario de la pena de muerte en Norteamérica: nuestra religión proclama "no matarás", pero es la única forma de evitar que crezca la violencia, etc. Todos ellos están arruinando los principios de justicia y los derechos humanos que a lo largo de la historia el hombre ha intentado proteger. Es necesario proponer una moralidad alternativa a la basada en la lucha, la competitividad, el egoísmo, la violencia o en la consideración del dinero como valor en sí mismo. No se trata de establecer un código que sustituya al anterior, sino de que el ser humano construya su propia moralidad, que no siempre debe coincidir con las convenciones o imposiciones del poder (el hombre debe aceptar lo que es verdaderamente respetable y no lo respetado). Debemos fomentar valores como el espíritu crítico o el respeto basado en la capacidad para ponerse en el punto de vista del otro. Valores como el autocontrol y el altruismo orientarían positivamente el comportamiento humano más que los valores citados al principio de este apartado. Las relaciones de amor y amistad se verían favorecidas con la eliminación de la competitividad a nivel personal y profesional. La solidaridad que mostró la sociedad civil en los acontecimientos relacionados con el hundimiento del Prestige, nos infunde esperanza.

 

En cualquier caso, los valores morales deben traducirse en la acción o la resistencia pasiva, luchando por ejemplo contra la falta de respeto a la Naturaleza. El sistema se ha acoplado al estado del consumo y el bienestar produciendo daños irreparables en la Naturaleza. El cambio climático por el calentamiento global es ya una amenaza para muchas especies vegetales y animales. Actuamos como si los recursos naturales fueran inagotables. Sin embargo, la sobreexplotación convierte las tierras de labor en desiertos y la tala indiscriminada de árboles y los numerosos incendios está produciendo una deforestación acelerada de consecuencias nefastas para la atmósfera. El apresuramiento de estos tiempos no permite reflexionar sobre las consecuencias de estas acciones. Curiosamente, la mayor parte del daño medioambiental no lo producen los 4/5 más pobres de la población mundial, sino el quinto restante, formado por los países industrializados. Al mismo tiempo se está produciendo una explosión de la población en el Tercer Mundo con una influencia importante en el medio ambiente. Esto repercutirá en un aumento de la pobreza y la emigración, poniendo a los Estados occidentales en un apuro constante, ante la presión permanente de las olas de inmigrantes. Se potencia el rearme y se deja a un lado el Tercer Mundo y a los nuevos movimientos sociales y luego se acalla la conciencia subvencionando ONGs u organizando galas televisivas para apadrinar niños del Tercer Mundo. Debemos romper de una vez con la cultura política actual por la urgencia ecológica en la que vive el planeta, ya que la supervivencia de la especie humana está en juego.

 

Algunas propuestas son:

 

-         Inversión de los países desarrollados y los organismos internacionales en proyectos de desarrollo, educación y asistencia sanitaria en países del Tercer Mundo.

-         Planificación familiar para evitar el gran porcentaje de abortos por embarazos no deseados y malas condiciones higiénico-sanitarias para su práctica y las enfermedades sexuales como el SIDA.

-         Distribución más equitativa de la población y la riqueza, evitando la explotación de los países menos desarrollados.

 

Probablemente una de las causas de la falta de respeto por la Naturaleza es el distanciamiento progresivo del hombre respecto a su ambiente natural, ya que éste ha construido su propia naturaleza artificial: Las grandes ciudades, que no son el paraíso que se pretendía a comienzos del desarrollo industrial, sino más bien lugares incómodos y nada saludables para vivir. En cuanto a los valores estéticos, los que deciden si conviene construir una carretera o una central eléctrica no se plantean hacer sacrificios económicos o políticos para no destruir la belleza natural de una comarca. Se reducen  las zonas verdes modificando la normativa, se contribuye al alza de precios de la vivienda con subastas de suelo público al mejor postor, se reparte el suelo para equipamientos entre entidades privadas, de forma que la gente cuando va a vivir a los nuevos barrios, en vez de encontrar escuelas y centros de salud, encuentra centros de sectas religiosas o asociaciones privadas. La política de privatización y libertad de mercado ha metido en tierra de jauja el precio de la vivienda, la seguridad, la sanidad o la enseñanza. No existe una regulación urbanística basada en saber cuánto cabe razonablemente en el territorio (para conseguir una ciudad equilibrada con menos contaminación  y atascos), solo operaciones cuantiosas en las que se lucran los privados y los Ayuntamientos (convenio firmado por el Ayuntamiento y el Real Madrid). "Urbanismo" es el espacio en el que se mueve el hombre, y este puede ser agradable o repulsivo. El incentivo del beneficio en el mercado del suelo ha llevado a convertir las ciudades en avisperos inhabitables. Las asociaciones de vecinos y plataformas cívicas deben exigir un urbanismo estético y a escala humana:

 

-         Preservar el carácter de los barrios: Sanearlos y extraer algunos inmuebles para esponjar el casco con paseos, zonas verdes y plazas abundantes y pequeñas que sean habitables (no las actuales plazas con grandes fuentes monumentales o encrucijadas de coches).

-         Control de la altura de las casas.

-         Conservación de jardines privados y edificios antiguos, que cumplan un papel urbano por su significación  para la memoria de la ciudad.

-         Creación en algunos barrios de zonas de paseo que recojan itinerarios (no con una finalidad comercial) y equipamientos en todos los barrios.

-         Investigación y producción del coche eléctrico: Técnicamente está resuelto, pero se retiene por intereses económicos.

-         Participación de los usuarios en el planeamiento urbanístico a través de canales de representación y una estructura política descentralizada.

Por otro lado, a nivel personal, la masificación conduce al aislamiento y la indiferencia en relación con los demás. La urbanización de grandes ciudades ha aumentado el fraccionamiento de los seres humanos y su forma natural de vida(integración con el medio ambiente y los demás individuos). En la era de las comunicaciones, cada vez nos comunicamos menos.

 

Cuando uno se pierde es necesario volver a encontrar el camino. Y el camino puede estar en abandonar las grandes ciudades a favor de una red de pequeñas comunidades en las que se disponga de los servicios educativos, sanitarios y culturales necesarios, integradas en la Naturaleza, o en revitalizar proyectos e investigación de nuevas fuentes de energía no contaminantes. La sobreespecialización hace más vulnerable al hombre ante los cambios en el medio ambiente. Esto es lo que está ocurriendo en la economía occidental, basada en el petróleo, hasta el punto de generar ataques contra países de Oriente Medio ricos en petróleo.

 

Algunas propuestas son:

 

-         Descentralización espacial: Siguiendo la Teoría de Lugares Centrales de W. Christaller, la concentración de la población en grandes ciudades genera un sistema ecológico enfermo. Por ello se propone un sistema de pequeñas ciudades o focos de población de dimensiones similares a las ciudades estado de la Grecia Antigua o del Renacimiento. En cualquier caso, su tamaño debe ser proporcional a las características del territorio y  la densidad de población. La descentralización a lo largo de la Historia ha coincidido con un aumento del nivel cultural, ya que la cultura nace de la diversidad y se estanca con la uniformización centralista (El nacionalismo europeo mató el Renacimiento y el imperialismo romano, la cultura griega). Estas ciudades estarían federadas a escala regional, nacional e internacional y en simbiosis, constituyendo sistemas ecológicos sanos. Este sistema rompería las barreras entre campo y ciudad, nivelando ambos estilos de vida ya que permitiría acceder a las personas del medio rural a las ventajas del desarrollo. En lugar de urbanizar grandes ciudades, podemos llevar los servicios que se obtienen en la ciudad al medio rural (comercios, zonas de ocio y de paseo). Esta propuesta sería viable económicamente si se establece una malla jerarquizada de puntos de oferta de servicios terciarios en función de 2 criterios:

·        Tamaño urbano a escala humana: Nº mínimo de personas necesarias para que una actividad terciaria sea rentable.

·        Alcance : Distancia máxima de desplazamiento al lugar donde están los servicios.

 

- Descentralización tecnológica: Hay que evitar que la tecnología se concentre en las grandes ciudades. En los núcleos antes citados se establecerían métodos de producción en pequeña escala, utilizando fuentes de energía autónomas como la energía solar(alternativa racional a las centrales nucleares), que permite generar electricidad y calor en las viviendas. Si este tipo de energía resulta cara es porque aún no se ha dedicado el dinero suficiente para ponerla en el mercado. Otras tecnologías derivadas de la investigación aeroespacial pueden adaptarse a la vivienda (pilas y baterías solares para electrodomésticos, comunicaciones si hilos, eliminación o reciclado de agua y basura, etc).

 

11.- La educación como mutilación y fuente de desigualdad:

 

La gran esperanza para la transformación y mejora de la sociedad está en la educación. Es a través de la educación como se transmite la cultura, garantizando la supervivencia de esta. Sin embargo, los poderes públicos en su actuación en el campo de la educación, parecen empeñados en mantener el status quo de ignorancia y en aumentar las desigualdades. El gran problema de la sociedad actual es la ignorancia y la miseria física y mental, que son el caldo de cultivo del fanatismo y las guerras. Esta miseria mental no es más que el resultado de la falta de educación. Existe un gran sector del profesorado que está descontento con el sistema educativo. Su labor se ve maniatada por una enseñanza preprogramada en las mesas de despacho por unos burócratas alejados de la realidad educativa, que permite obtener buenos beneficios a las editoras de libros de texto. Los libros de texto incluyen una serie de contenidos premasticados (conocemos las cosas por representaciones gráficas y no en la realidad), de manera que el alumno pueda limitarse a memorizar estos contenidos, con la única finalidad de aprobar los exámenes. Se nos enseñan muchas cosas inútiles y lo que resulta útil (no solo a nivel práctico sino en relación con nuestro crecimiento personal, ya que por ejemplo la poesía tiene una utilidad espiritual) se enseña de tal manera que nos cuesta mucho aprenderlo y comprobar su relevancia para nuestra vida. Es necesario abandonar ya esta enseñanza arcaica memorística y mecánica, que constituye una mutilación de la libertad de pensamiento, y fomentar una educación basada en el desarrollo de actitudes críticas, que de cabida a la vocación científica, a la pasión intelectual y la curiosidad natural del ser humano. Debe darse relevancia a la lectura comprensiva, a la capacidad de extraer de un texto los aspectos esenciales, al razonamiento y a técnicas de estudio, que son las herramientas fundamentales con las que debería contar el alumno. La educación integral debe combinar el conocimiento científico y práctico, dotando a los contenidos de una utilidad para el desarrollo personal y para la vida cotidiana. El fracaso no es de la gran masa de alumnos que se quedan en el camino educativo, sino del propio sistema educativo, que no responde a los ideales de libertad e igualdad. La educación debe generar posibilidades de pensamiento y no la sumisión y el atontamiento al que contribuye día a día en nuestras aulas. Las escuelas y Universidades no deben limitarse a “preparar” para colocarse, sino a impartir una formación humana y moral en valores distintos del dinero o la competitividad. Nuestros hijos no son un recipiente a llenar con nuestras frustraciones profesionales o nuestros estereotipos. La industrialización, al introducir la división del trabajo y la especialización, ha creado un tipo de ser humano que se ha denominado como "idiota especializado"(por ejemplo, el químico que no sabe nada más que de química y es un verdadero analfabeto en su vida cotidiana). La especialización de los conocimientos es necesaria, pero solo a posteriori de una educación general comprensiva.

Los derechos humanos, que adornan los discursos de nuestros políticos e instituciones internacionales y justifican más de una cena a costa de los Estados, han de concretarse en la actuación de los poderes públicos, garantizando una libertad e igualdad real para los ciudadanos. La libertad de enseñanza es una gran mentira, puesto que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades para elegir el Centro al que acudirán sus hijos. Los colegios y Universidades privadas, a los que el Estado apoya descaradamente, haciendo una dejación de su responsabilidad, solo están al alcance de un sector de la población, favoreciendo una enseñanza elitista. Los niños de colegios de pago, serán seguramente nuestros futuros gobernantes, ya que la asistencia a estos Centros les abre muchas posibilidades de proyección profesional. Frente a estos centros, están los Colegios, Institutos y Universidades públicas, cada vez más desatendidos presupuestariamente, que son como el saco en el que se mezcla el resto de la población en aras a la denominada “integración”. Los profesores  y los Departamentos de Orientación, tienen que realizar una ardua labor de adaptación curricular, para la que se necesita algo más que su vocación. En otros países europeos (Francia, Alemania) se fomenta una enseñanza media protegida por el Estado con consecuencias positivas para el desarrollo intelectual de sus ciudadanos.

 

Las carencias educativas son los cimientos de las dificultades para encontrar trabajo e integrarse como ciudadano activo. Estas dificultades en algunos casos llevan a la delincuencia (con el entrenamiento previo que favorece el absentismo escolar). La delincuencia puede llevar a la reclusión penitenciaria cuyos efectos rehabilitadores son generalmente nulos y cuya eficacia se ve en algunos casos mermada por la reducción o suspensión de sentencias por los jueces. En consecuencia el delito aumenta al quedar impune. A su vez, la marginalidad asociada a la delincuencia se transmite a las siguientes generaciones y el círculo se repite. Esto muestra la gravedad de la desatención por parte de los poderes públicos del fenómeno educativo.

La responsabilidad de la educación se ha volcado en los centros educativos, por las nuevas condiciones laborales y familiares de los padres. Es muy común que los padres tengan jornadas laborales prolongadas que les impiden cumplir su función educativa con sus hijos. También es muy común desgraciadamente la separación de los padres, que puede incidir negativamente en el desarrollo afectivo de los hijos. Una posible alternativa sería la creación de Comunidades alternativas al concepto tradicional de familia. Las carencias educativas podrían cubrirse en una Comunidad familiar más amplia.

 

12.- La inutilidad del Ministerio de Cultura:

 

Los Ministerios de Cultura son un ente extraño, ya que es muy peligroso institucionalizar la cultura. Grandes proyectos artísticos se pierden en los despachos administrativos, buscando subvenciones del Estado, agobiados por requisitos burocráticos exasperantes para el autor. Por supuesto, obtienen premio los proyectos acordes con la concepción de la cultura que tenga el partido en el poder. Se aplica así una censura económica a aquellos proyectos que cuestionan o no coinciden con los intereses del poder. Desgraciadamente, cuando el partido en el poder considera que los ciudadanos son tontos, gasta gran parte de su presupuesto en ofrecer espectáculos en los que se mastica la cultura para que la plebe pueda digerirla. A este objetivo responde la virtualidad de las exposiciones en museos que intentan acercar al espectador a una realidad, a través de una escenografía deslumbrante e interactiva, cercana a los Parques Temáticos, para asegurarse la audiencia.

 

Algunas propuestas son:

-          La cultura debe liberarse de la interferencia de administradores políticos. La solución no es política. Las grandes revoluciones culturales no partieron de la política.

 

En caso de que no sea posible eliminar el Ministerio de Cultura, se propone lo siguiente:

 

-          Debe garantizarse la libertad artística, apoyando tanto la creación como la difusión de la diversidad de propuestas artísticas(dando cabida en los medios de difusión a artistas, productores y editores independientes al lado de los artistas defendidos por las "majors")

 

-          Debe reducirse e incluso eliminarse el IVA aplicado a productos culturales (discos, conciertos, instrumentos musicales, libros, etc) para facilitar el acceso del público a estos productos.

 

13.- El misterio del AGCS:

 

            La mayoría de la población no ha oído hablar del AGCS(en inglés GATS). El Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios es un Acuerdo –marco entre diferentes países integrantes de la Organización Mundial de Comercio(OMC), cuyo fin es la “liberalización progresiva” de todos los servicios, incluidos los servicios públicos. Los sectores incluidos son entre otros la educación, el medio ambiente, la salud, los servicios sociales , la cultura y el transporte. Por el momento, quedan fuera del acuerdo exclusivamente los bancos centrales, la justicia, la policía, la defensa nacional, el transporte aéreo(que tiene un acuerdo propio) y una parte de los servicios de energía, aunque hay presiones para su inclusión. El Acuerdo supone reducir o eliminar todas las medidas que adopten los Gobiernos de los Estados que puedan obstaculizar el libre comercio en el ámbito mundial y aplicar a estas actividades los principios de competencia y las leyes del mercado. Se considera como obstáculos por ejemplo la exigencia de un nivel de cualificación, el control de calidad de estos servicios o la protección del medio ambiente y la salud. Por tanto, el AGCS pretende desregularizar y permitir la privatización de los servicios públicos, dejando estos en manos de las grandes empresas transnacionales, aunque esta regulación suponga una protección de la salud pública, el medio ambiente o el acceso de toda la población a servicios de calidad. Los Estados Unidos están planteando demandas similares de liberalización a la Unión Europea. Estos procesos de privatización están muy avanzados en algunos países en el campo de las telecomunicaciones y próximamente se verán afectados los transportes, la energía o el servicio de correos.

 

Se establecen los siguientes modos de proveer los servicios incluidos en el acuerdo:

 

-         Presencia comercial: instalaciones comerciales en otro país, lo que supone inversión extranjera sin límites.

 

-         Presencia de personas físicas en territorio de otro país: Implica importación de personal de otros países, que puede llevar a contratos basura con bajos salarios y escasos derechos laborales a extranjeros, con estancia limitada al periodo de trabajo.

 

-         Consumo en el extranjero: Estudiantes que van a otro país.

 

-         Suministro más allá de las fronteras (educación a distancia).

 

El Acuerdo prevé una serie de negociaciones que se iniciaron en el año 2000 y continúan actualmente, estando prevista su finalización en el año 2005. Actualmente estas negociaciones están en la fase denominada “demandas – ofertas” que finalizará el 31 de marzo de 2.003 y consiste en que cada país debe manifestar a los demás países y a la OMC(Organización Mundial de Comercio), los servicios que desea que se liberalicen en los otros países y más tarde expondrá los que está dispuesto a liberalizar en su país. Después de esta fase se abrirá un periodo de negociaciones sobre las demandas y ofertas hechas por los países. Los países de la Unión Europea actúan a través de la Comisión Europea, siendo el Comisario de Comercio el responsable de llevar las negociaciones en nombre de los 15 países integrantes. En esta función es asesorado por el “comité 133” formado por altos funcionarios designados por los gobiernos de estos países.

 

            Estas negociaciones se están desarrollando de manera secreta, dado que el Comisario de Comercio ha respondido con evasivas a las peticiones de diversas organizaciones que se están movilizando en contra de este Acuerdo. Podemos decir que se está negociando a espaldas de los ciudadanos y de las instituciones parlamentarias, bajo la excusa de proteger la soberanía de los países a la hora de decidir sus políticas comerciales. Esto refleja una vez más el intento de que la ciudadanía tenga cada vez menor incidencia en la decisión de asuntos públicos.

 

            En cuanto a la educación, el Consejo Escolar en un reciente informe alerta de la creciente privatización del sistema educativo. La derivación de recursos económicos a la enseñanza privada está deteriorando la enseñanza pública provocando una reducción de su oferta y un aumento de las desigualdades. En este informe se plantea la necesidad de profesores de apoyo para evita el fracaso escolar, de eliminar el retraso en la incorporación de Tecnologías de la Información a la educación, una distribución equilibrada de los alumnos con necesidades educativas especiales y del alumnado extranjero para evitar convertir algunos centros en “guetos” y una reducción del nº máximo de alumnos por aula. Para solucionar estos problemas se requiere incrementar el gasto público en enseñanza. Existen enormes expectativas en torno a los “mercados” de la educación, la sanidad y los servicios sociales. La comercialización de los servicios de educación superior es una industria muy rentable que incluye la captación de estudiantes internacionales, el establecimiento de campus universitarios en el extranjero, convenios de constitución de instituciones gemelas, prestación de servicios de franquicia y la educación a distancia a través de los medios de telecomunicación como Internet. Hasta el momento, solo tienen acceso a las nuevas tecnologías los sectores de mayor poder adquisitivo y los programas de educación virtual tienen una clara orientación comercial y no existe legislación para regularla o controlar su calidad. Desde la perspectiva del AGCS se consideran barreras a este comercio las restricciones de Visa, la imposición de contribuciones a las instituciones extranjeras y los procesos de acreditación que privilegian a las instituciones domésticas.  Lo cierto es que la liberalización establece una competencia de la que salen beneficiados los proveedores privados y de los países más desarrollados. Estos monopolizarán los programas más lucrativos y los mejores estudiantes ya que el flujo se produce de los países en vías de desarrollo a los países más desarrollados (fuga de talentos de estudiantes becados por países menos desarrollados a los países desarrollados)que se benefician de esta migración, imponiendo sus valores y costumbres, además de sus productos y servicios(colonialismo cultural). La globalización de la educación implica así la imposición de unos modelos educativos y paradigmas sociales ajenos y el “dumping” de programas de instrucción de dudoso valor. La consecuencia será la invasión de instituciones externas de desconocida calidad y la dificultad para mantener las instituciones nacionales ante la fuerte competencia externa. Tres poderosos lobbies empresariales: la Mesa Europea de Empresarios(ERT), la UNICE y el Foro Europeo de Servicios (ESF) están exigiendo la “apertura “ de la educación al mundo empresarial, a sus modos de gestión y a su ideología, con el apoyo de los medios de comunicación que ellos controlan, ya que estos incluyen críticas constantes a los servicios públicos intentando convencer a los ciudadanos de que estos servicios serían más eficaces si estuvieran en manos privadas. Para mejorar su eficacia lo que habría que hacer es mejorar la financiación, por ejemplo aumentando los impuestos a las rentas de capital para recaudar recursos para estas mejoras. Debemos exigir el mantenimiento y mejora presupuestaria de los servicios públicos en sectores como el agua, la salud, la educación, los servicios sociales, la cultura, las viviendas sociales, el medio ambiente, el sector audiovisual, las comunicaciones , el transporte y la energía.

 

            Por otra parte, las negociaciones del GATS las llevan en la mayoría de los casos representantes de los Ministerios de Comercio, con total desconocimiento para el sector que se regula, en este caso el educativo. Los ciudadanos debemos exigir información transparente y la  participación de todos los sectores de la comunidad educativa respecto a las negociaciones que les afectan.

 

            El proceso amenaza especialmente los servicios públicos de los países en desarrollo y de Europa del Este, donde son embrionarios pudiendo ser destruidos por la competencia externa o donde son inexistentes, perpetuando esta situación de desatención social. Las consecuencias de este Acuerdo ya se dejan ver. Por ejemplo la Comisión Europea a formulado una petición para la derogación en los países de América Latina de sus leyes de protección de las costas marítimas. Esto permitiría a las grandes cadenas hoteleras europeas apropiarse de esos terrenos para especular o construir hoteles de lujo, sin considerar el impacto social y medioambiental de estas acciones. Los servicios públicos son indispensables para luchar contra las desigualdades sociales y territoriales atendiendo a los derechos humanos garantizados por la Declaración Universal de Derechos Humanos y sus Protocolos y, por tanto, no pueden regirse por criterios de rentabilidad económica sino de interés social. La financiación pública del sistema educativo o de la sanidad, las exigencias nacionales de títulos a los maestros, profesores o médicos, la responsabilidad del Estado en la definición de los currículos, permiten garantizar el acceso de todos por igual a los servicios públicos. El AGCS lesiona las políticas de equidad necesarias para corregir las desigualdades sociales, especialmente en los países en desarrollo y la identidad cultural de cada nación, dado que conduce a una uniformización acrítica de la educación.

 

Los responsables del Acuerdo afirman que lo único que hacen es seguir el curso de la realidad, pero podemos construir alternativas a esta realidad, como por ejemplo una Globalización basada en la Cooperación y la Coordinación más que en la competencia, con los siguientes presupuestos:

 

-         La educación es un bien público que permite lograr un desarrollo social más equilibrado a nivel del planeta y con mayor equidad entre los pueblos y dentro de ellos. Se trata de formar ciudadanos responsables en lo local y en lo global.

 

-         Las instituciones educativas deben participar de manera interactiva en la globalización del conocimiento, absorbiendo y produciendo conocimiento a la vez (las culturas, igual que las economías, cuando excluyen pierden) mediante acuerdos internacionales entre instituciones de las diferentes partes del mundo (tenemos ya ejemplos de este proceder en la Convención de Lisboa, El Acuerdo de Bolonia destinado a crear un Area Europea de Educación Superior o las actividades de la UNESCO destinadas a crear instrumentos que favorezcan la educación transnacional como bien público global.

 

-         Los países deben disponer de unos sistemas de control que garanticen la calidad de la educación en colaboración con sistemas de evaluación y/o acreditación internacionales que tengan en cuenta las diferentes culturas y tradiciones de los países y asegurar la equivalencia internacional de grados y diplomas.

 

En relación con el AGCS los ciudadanos debemos:

 

-         Exigir a los gobiernos declarar una moratoria de las negociaciones.

 

-         Exigir a los gobiernos que no renuncien a sus responsabilidades en la protección del medio ambiente, la salud, la seguridad, la educación y los servicios sociales, que informen sobre el AGCS e incluso lo sometan a referéndum.

 

-         Activar mecanismos de participación de las organizaciones civiles en la formulación de la postura gubernamental y en cualquier negociación a escala mundial sobre los servicios públicos del país.

 

-         Asegurar la prestación de los servicios públicos  en función de las necesidades sociales y no de la capacidad de pago de las tarifas que se establezcan por las entidades privadas.

 

-         La ciudadanía debería movilizarse cada vez que se celebre una cumbre europea y exigir transparencia en la información.

 

14.- Continuará.

 

Este Manifiesto no concluye en este punto, pues pretende ser el comienzo de una discusión sobre el mundo que estamos creando y las posibilidades de mejorarlo. La esperanza está en la sociedad civil. Por tanto, este documento se dirige a todas aquellas personas que creen que algo debe cambiar y están dispuestos a actuar mediante su trabajo, su pluma, su entrega a los demás, su resistencia pacífica o cualquier otra forma, exigiendo como un derecho el vivir en una sociedad más humana y participando activamente en su transformación.